En
un lugar de Italia, no ha mucho tiempo que vivía un modesto noble
que no pasaba de los setenta años.
Tenía en su casa un ama extranjera que le limpiaba su habitación y
que le preparaba para comer junto a un joven de algún país del Este
que le asistía en su vejez. Así que, por su edad avanzada, los días
que estaba ocioso eran los más del año, y los pasaba delante de la
tele.
Se
daba a ver la tele y jugar a los vídeo juegos con tanta afición y
gusto que olvidó la administración de su hacienda, pasando las
noches mirando la tele de claro en claro y los días de turbio en
turbio; y así, del poco dormir, de los muchos noticiarios
televisivos y de las muchas películas americanas que vio, se le secó
el cerebro, de manera que vino a perder el juicio.
Se
le llenó la cabeza de todo aquello que veía en la tele. Así que
una mañana se despertó convencido de que era un médico de una de
aquellas series televisivas y se fue al hospital más cercano: lo
único que hizo fue discutir los diagnósticos de los otros médicos
y hablar con los enfermos: “Para mí que este brazo no está bien
puesto, deje que se lo ponga bien yo!” y fue así que rompió un
hombro a un pobre desgraciado que estaba allí esperando sus
almohadillas; y estaba en la sala de espera diagnosticando cáncer a
todo aquel que veía: “Mmm…no tienes buen color, para mí que
tienes cáncer” molestando y asustando a todos los presentes.
Pero,
solo una vez que se salió del hospital, encontró su final: se
acordó de las películas de Rambo y de la tele que habla siempre de
inmigrantes así que en su casa desempolvó un viejo revólver y
asaltó a la primera tienda de chinos que vio. Con el primer golpe de
revólver se dislocó la muñeca pero continuó sin darse cuenta;
creía estar en una guerra así que no respondió a las intimaciones
de la policía, que solo querían herirlo para que no continuara con
su locura, pero solo consiguieron matarlo.
Aquí
termina la historia de Don Quijote de Italia, hijo de mí bolígrafo
y de ningún otro.
Edoardo Gallina.
DELEITES / COMENTARIOS, AQUÍ ABAJO.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada