Esperamos que os guste.
George O. estaba jugando con la play-station desde hace algunas horas y miraba fijamente la pantalla con unos ojos semiabiertos y llenos de polvo.
- ¡Tío, es súper chula esta nueva versión de los SIMS! ¡Mira que justo ahora he dejado la novia virtual y mi personaje, Georgino, está desesperado! Entonces ¡esta noche lo mando a la discoteca para que se divierta!-, dijo a su amigo, Eoin C., que estaba jugando al mismo juego en una pantalla al lado de la suya.
- Ya me he cansado. Llevo a Eoino a la casa del tuyo y así lo pongo a dormir, y puedo apagar todo.
- Vale, entonces ¿te apetece dar un paseo por aquí cerca? No hay nada que hacer esta noche-, respondió George a su amigo que lo miró con unos ojos desanimados e hizo el gesto de sí con la cabeza.
Los dos chicos ponen a dormir sus personajes y apagan la televisión. Se ponen las chaquetas y se dirigen a la cocina. Abren la nevera y aguantan dos cervezas mientras salen por la puerta de atrás. Cruzan el jardín iluminado solo por la luna y las débiles luces de la casa de George abriendo la portilla al fondo que llevaba al bosque.
Después de algunos minutos que estaban marchando por el bosque rodeados por la oscuridad, sonidos de los animales nocturnos, árboles con las ramas negras intejidas en la noche y la sensación quemante en la espalda de que alquien, o algo, les observaba. Por fin llegaron al final del bosque. Salen a un pequeño valle donde no había árboles y se podía ver claramente un trozo del cielo del color de las hormigas. Los dos se acuestan en la hierba, abren las cervezas y miran a los millones de diamantes que punteaban la sábana azul de la Tierra en aquella límpida noche de verano.
Parecían una infinidad de ojos brillantes que les miraban desde lo alto.
- ¿Nunca te parece que las cosas te obserban cuando le das la espalda?-, preguntó Eoin rompiendo el silencio.
- Pues sí. Ves, amigo mío, la verdad es que vamos andando igual que si nadie nos viese, pero las cosas nos están mirando-, fue la respuesta de George que no quitaba el ojo de los lejanos iris de la noche.
Después de una horita, deciden volver a casa y dormir, cansados por la intensa jornada. Se acostaron en la cama y apagaron las miradas.
- ¡Ya! ¡Estoy harto! 12 horas delante a la pantalla, este juego es una droga. EoinZKB no habrías tenido que regalarme Tierra1, no estudiaremos nunca a este paso...-, GeorgeKBZ se levanta del sillón apagando la play-station y retirando el juego en su contenidor. EoinZKB no le respondió y seguía fijando la pantalla apagada en silencio.
- ¿Qué piensas que harán nuestros personajes cuando les ponemos a dormir, cuando apagamos la pantalla?-. Silencio. -¿Sueñan?-.
Traumen mach frei. Soñar nos hace libres.

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